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¿Qué celebramos en Wynterfylleþ?

Miércoles, noviembre 5, 2014

Winterfylleþ significa en lengua anglosajona: “la caída del Invierno” o “la llegada del invierno”. De acuerdo a la descriptiva del monje anglosajón Bæda (672-735), él lo equipara en el calendario Juliano como el mes de “octubre”, si embargo debido al error propio del ajuste calendárico entre ambos sistemas (el romano y el germánico) y a que la intención de Bæda de alguna forma era uniformar el calendario heathen anglosajón con el calendario cristiano, en reconstrucciones más precisas se estima que pudo haber correspondido a la segunda lunación después del equinoccio de otoño, o bien, al punto solar intermedio entre el equinoccio autumnal y el solsticio invernal, que en fechas gregorianas actuales cae alrededor del 6 o 7 de noviembre (hemisferio norte); en la reconstrucción utilizada aquí, se tomará esta fecha solar como referencia, que en este ciclo acontencerá el día 7 de noviembre a las 6:00 horas (GMT -6), del calendario gregoriano. Es importante aclarar que las celebraciones reconstruccionistas heathen anglosajonas toman como base distintos aspectos estacionales y así se establecen “marcas” determinadas por la misma naturaleza (solar o lunar mayormente), más no hay una fecha del calendario específica o “registrada ancestralmente” para que un Symbel se lleve al cabo.

La celebración o Symbel de Winterfylleþ también es referida en el ámbito de reconstrucción anglosajona como la “Tercer Cosecha” (Þridda Æcern) o la “Cosecha de Sangre” (Blodes Hærfest), esto debido a que Winterfylleþ marca el momento en que todo se preparaba mientras el invierno comienza, las últimas cosechas de frutos y granos ya estaban almacenadas y listas para abastecer el sustento durante la época del duro frío que llegaba. El invierno en los lugares de donde es original esta tradición es un momento muy crudo, donde todo parece morir y el alimento obviamente se hacía escaso; debido a este mismo clima, mucho del ganado moriría irremediablemente durante el trascurso del invierno, ya fuese por hambre o por el inclemente frío, sobre todo los animales que eran muy jóvenes, muy viejos o estaban débiles. Para evitar que el ganado tuviese que atravesar por dicho suplicio que los conduciría muy probablemente a una muerte segura, se les honraba dándoles muerte en esta época, y su carne era procesada para servir como sustento durante el invierno, de ahí el nombre de la “Cosecha de Sangre”. Es importante aclarar que esta práctica de sacrificio del ganado no es exclusiva de los pueblos germánicos, en general los pueblos de Europa lo tenían que hacer como un acto necesario de supervivencia ante el invierno, pero que fue tomando un significado cultural propio en cada pueblo.

En tiempos modernos, estas referencias parecerían ser muy lejanas, tomadas de cuentos de hadas o leyendas medievales ya que en la actualidad muy difícilmente percibimos al invierno como algo mortal, debido a que el avance tecnológico nos permite continuar viviendo en la comodidad, aún cuando la naturaleza en estado salvaje parezca morir durante el invierno. Hoy en día en las grandes poblaciones y sociedades nadie se preocupa por lo que va a comer durante la época invernal, y esta comodidad nos permite vivir en una eterna cosecha de abudancia, sustentada por el poder tecnológico y económico; desgracidamente por esa misma razón se suele perder de vista la sucesión natural y la importancia del invierno como portador de muerte. Actualmente casi ya no se rinde honor al espíritu mismo de la muerte, las sociedades e idiosincracia modernas ven a la muerte como algo adverso y siempre se evita su mera mención, a menos que sea como un instrumento para infundir miedo o terror. Se ha perdido en general el contacto en conciencia con la muerte, y por lo tanto ya no se honra más, sino en general se le teme como algo “malévolo” o incluso se le satiriza. Así en la actualidad celebraciones estacionales como Wynterfylleþ pierden su más ancestral sentido, dando paso a otras tradiciones que son deformadas con la intención mercantilista a lo largo del mundo.

Para los que practicamos cualquier forma de heathenismo, la muerte es simplemente la contraparte natural de la vida, no hay nada “malo” en ella, sino que es parte del propio mecanismo de la eterna renovación de los ciclos. Wynterfylleþ precisamentre es una celebración que honra a ese espíritu destructor que se ve manifestado de manera natural con la época invernal y que incluso algunas figuras tradicionales le brindan animismo con el concepto de la Wildhunt (cacería salvaje). La mítica figura de la Wildhunt es real cuando los árboles pierden sus hojas y parecen morir, cuando los helados vientos del norte congelan la tierra y las hierbas caen marchitas ante el poder del invierno. En algunas reconstrucciones calendáricas, Winterfylleþ es el primer Symbel del ciclo anual que se celebra después del inicio de este, que sucedió en la Haligtid (Época Sagrada) o Hærfesttid (Época de Cosecha), tal vez porque para los pueblos germánicos era muy claro el concepto de que para poder comprender a la vida, primero es necesario poder comprender a la muerte, y eso se vería reflejado en su concepción del ciclo solar.

Para el heathenismo cada celebración que se realiza en cualquier época del año es un buen momento para honrar y convivir con los ancestros, la misma esencia del Symbel se basa en ello, donde hay un brindis y los cuernos chocan llenos de hidromiel o se comparte el banquete, ahí siempre estarán presentes los ancestros compartiendo de nuestra mesa el alimento y la bebida. Lo que especialmente se honra en la época de Wintefylleþ, más allá del respeto cotidiano que debe existir a los ancestros, es el respeto y comprensión de la muerte misma, como parte natural y esencial de la vida.

Mæg eower hyrnas ful meoda beoþ! Great Winterfylleþ!

¡Qué sus cuernos siempre estén llenos de hidromiel! ¡Magnífico Winterfylleþ!

Winterfylleþ